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La vida de Jacob

Lección 7: Jacob va a Egipto, bendice a sus hijos y muere

Leer: Génesis 46:1-7; 46:26-34; 48:1-22; 49:1-2,28-33

Jacob tenía que hacer un viaje más antes de morir. Una hambruna en Canaán lo había obligado a buscar comida en Egipto, donde su hijo «perdido», José, había sido elegido para el segundo cargo más importante de la nación. Dios quería que la familia de Israel fuera a Egipto, donde llegaría a ser una nación poderosa en los siguientes 400 años.

Puesto que la bendición patriarcal era un asunto importante en la vida familiar, José procuró la bendición de Jacob para sus dos hijos, Manasés y Efraín. Jacob procedió a dar a Efraín la mayor bendición, aunque era el menor. De esa manera se repitió el modelo de anteriores generaciones en las cuales el menor había tenido prelación sobre el primogénito. Sucedió con Ismael e Isaac, con Jacob y Esaú, con Rubén y José y ahora con Manasés y Efraín. Después, Jacob bendijo a sus propios hijos (lea Génesis 49:3-27 para profundizar el estudio), y murió en Egipto.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué Dios apareció a Jacob en visión para asegurarle que lo bendeciría, cuando este y toda la familia iban de camino a Egipto?
  2. Siendo José el hijo elegido de su generación, ¿por qué era importante para Jacob saber que José estaba vivo y bien (Génesis 46:28-30)?
  3. En cada generación de los patriarcas, Dios eligió al hijo menor, al que parecía «menos», para que rigiera sobre el hijo mayor, que parecía más fuerte. ¿Qué lección podemos aprender de este hecho?
  4. Jacob construyó un altar de piedra en el lugar donde se encontró con Dios, y allí derramó ofrendas como había hecho antes (Génesis 28:18). ¿Por qué era importante para Jacob hacer esto?
  5. Jacob mandó que su familia lo sepultara en la tierra prometida. ¿Cómo quería Jacob que aun su sepultura demostrara su fe en las promesas de Dios a Israel?

Algo en que pensar

Con mucha frecuencia nos dejamos influir demasiado por la apariencia física de las personas y por la posición social, pero «Jehová mira el corazón» (1 Samuel 16:7) cuando elige a quien Él desea bendecir.

Sea que nos demos o no nos demos cuenta de ello, las decisiones que a diario tomamos son reflejo de nuestra confianza, o falta de esta, en la bondad y la fidelidad de Dios.